Poco a poco volvemos a tomarle el pulso a la ciudad. La Semana Santa se marcha, como vino. Hacemos una pausa para encontrarnos con nosotros mismos ó para hacer realidad un proyecto largamente esperado ó simplemente, para descansar. El encuentro con nuestra tradición cristiana despierta verdaderos anhelos en no poca gente que desde las figuras de los imagineros, las hermandades, los palios, los cargadores, los penitentes hasta Vds. estimados lectores y yo mismo nos sentimos parte de la inmensa obra que año tras año se representa al aire libre en miles de ciudades de todo el planeta y que ahora, llegado el momento de echar el telón cada uno se lleva consigo sus vivencias para, al llegar a nuestro destino, compartirlas (o no), como mejor nos guste. Así, el círculo se cierra y pasamos página. Hasta pronto.